Argentina, uno de los peores para abordar los casos de abuso infantil

Argentina, uno de los peores para abordar los casos de abuso infantil

De cada 1.000 casos de abuso sexual infantil, 100 se denuncian y solo un llega a condena.

Un programa de investigación desarrollado por la Unidad de Inteligencia de The Economist (publicación semanal de Inglaterra), que contó con el apoyo de la World Childhood Foundation, la Oak Foundation y la Carlson Family Foundation, y el aporte de 36 expertos internacionales, ubicó a la Argentina como uno de los peores países en dar respuesta a la problemática del abuso infantil. El trabajo se titula “Fuera de las sombras: arrojando luz sobre la respuesta al abuso y la explotación sexual infantil” e incluyó a 40 países, entre los cuales el nuestro quedó en la posición 35º, en cuanto a capacidad de respuesta frente al delito de abuso y explotación sexual contra niños, niñas y adolescentes. Argentina fue el peor entre las naciones americanas analizadas y quedó por debajo de países africanos, como Uganda (19º) y Ruanda (30º). Los primeros puestos fueron para Reino Unido, Suecia, Canadá y Australia. Los puntajes se determinaron entre 0 y 100, y la Argentina sacó un 45,4. Para ello, los especialistas estudiaron cuatro variables: el contexto donde ocurre el abuso y la respuesta que recibe por parte de los sistemas de protección, el grado en el que el marco legal de un país ampara a los niños y niñas contra la violencia sexual, si se está desplegando el compromiso y la capacidad del gobierno para invertir recursos, equipar a las instituciones y al personal para que respondan de manera apropiada, y la participación del sector privado, la sociedad civil y los medios de comunicación en los esfuerzos para abordar este delito y brindar apoyo a las víctimas. El programa plantea que la Argentina debe mejorar la confianza existente en la aplicación de la ley y el funcionamiento del sistema judicial, ya que es relativamente baja, y desarrollar un plan nacional coherente para combatir este tipo de delitos. También se critica la falta de un sistema propio de notificación y eliminación del contenido sobre abuso sexual infantil en internet, y la no pertenencia de nuestra nación a ninguna red internacional de este tipo. Entre los puntos fuertes que ostenta Argentina, el estudio resaltó la línea telefónica especial con que cuenta el gobierno para denunciar casos de abuso y explotación sexual infantil, y las indicaciones sobre cómo ayudar y tratar a las víctimas con las que cuentan las personas que trabajan con niños y niñas en el área de la ley, la salud y la educación. Sin embargo, Paula Wachter, fundadora y directora de Red por la Infancia, consideró que “hay un gran desconocimiento de los procedimientos por parte de los diferentes actores” y “no siempre se respetan los protocolos, cuando los hay”. Respecto a la línea telefónica dijo que “no en todos los casos se traduce en acceso a la Justicia por parte de las víctimas, el entramado judicial es complejo”. En conclusión, Wachter opinó sobre los resultados del estudio de The Economist y dijo que no le sorprende. “Cuando hablamos de abuso sexual en la infancia, la ausencia del Estado resulta evidente”, afirmó, e informó que “no hay estadísticas que permitan realizar un diagnóstico preciso de la magnitud y dinámica del problema que afecta a casi el 20% de la población infantil”.