Una investigación que promete

Una investigación que promete

Algo de lo que dejó la exposición sobre la organización ilegal de la que participarían Marcelo D´Alessio y el fiscal Carlos Stornelli.

El juez federal Alejo Ramos Padilla estuvo cinco horas ayer miércoles por la tarde exponiendo ante los legisladores de la Comisión de Libertad de Expresión sobre la investigación que está llevando a cabo para desentrañar una supuesta asociación ilícita entre jueces, fiscales, periodistas, políticos. Todo ese tiempo parece haber sido poco, y encima el trabajo judicial recién está empezando. Los diputados de Cambiemos no asistieron a la exposición alegando que se trataba de un show y una farsa, pero cuando las investigaciones incluyen a dirigentes de partidos opositores a ellos, sí acuden gustosos y luego opinan ante la prensa. Incongruencias nefastas de nuestra clase política. Como sea, Ramos Padilla fue ayer a brindar precisiones del informe que está confeccionando respecto a los avances de la investigación porque el senador pampeano Juan Carlos Marino (presidente de la Comisión Bicameral de Seguimiento y Fiscalización de Organismos de Inteligencia) se negó a invitarlo a que exponga en la reunión que se desarrollará hoy. Siendo así, el titular de la Comisión de Libertad de Expresión, Leopoldo Moreau, citó al magistrado. La exposición del juez de Dolores tuvo múltiples aristas a considerar, sin embargo el periodista Jorge Elbaum hizo un análisis de algunas de ellas que consideró pertinentes porque se vinculan con relaciones internacionales. Es decir, salen a la luz vínculos entre Argentina, Estados Unidos, Israel, Uruguay, Venezuela y la República Islámica de Irán. Las operaciones de espionaje y extorsión, entre otros delitos, se hacían con dispositivos tecnológicos e informáticos oriundos (o quizás facilitados) por dos de los países nombrados y los informes de inteligencia elaborados por agencias de origen extranjero dedicadas a esas tareas y que eran distribuidos mediante delegaciones diplomáticas también extranjeras. Los “objetivos”, según palabras del mismo Marcelo D´Alessio, se circunscriben a: 1) El intento de “quebrar” a un directivo de la empresa estatal venezolana PDVESA para que el gobierno de Estados Unidos pudiera quedarse con el petróleo del país caribeño y que su economía quede jaqueada. Según D´Alessio, esta maniobra favorece a Mauricio Macri porque al apoyar esta intervención, Washington, que cuenta con capacidad de decisión al interior del FMI, seguiría apoyando a Argentina. 2) El asedio mediante políticas a las empresas iraníes ubicadas en esta región. La documentación secuestrada en allanamiento muestra que la organización paraestatal de espionaje buscaba bloquear los intereses de Irán en esta parte del mundo. Su acción contaba con la aprobación del fiscal Carlos Stornelli y seguía directivas del Departamento de Estado para imposibilitar las actividades comerciales de una compañía de capitales persas y colombianos con sede en Uruguay a través de la manipulación. 3) En el allanamiento realizado en la casa de D´Alessio, éste dijo que pertenecía a una organización encargada de enfrentar al terrorismo internacional. Y como en su domicilio se realizaban investigaciones sobre Hezbollhá, le advirtió a Ramos Padilla que se comunique con la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y con el jefe de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), Gustavo Arribas. Hezbollhá es un partido político libanés que ha sido usado como pretexto por parte de Cambiemos para detener ciudadanos árabes y musulmanes desde que llegaron al poder en 2015. 4) La metodología que usaba la asociación ilícita para poder delinquir empleaba aparatos de espionaje desconocidos en nuestro país que podrían provenir de Estados Unidos e Israel. Estos dispositivos le permitieron a D´Alessio y sus secuaces recabar información sobre abogados, periodistas, políticos e gente del mundo del espectáculo. Para conseguir los datos de estas personas, se recurría al uso de seguimientos, drones, interferencias telefónicas y cámaras ocultas. La información recolectada a veces era enviada al exterior, pero su fin primordial era utilizarla para presionar, producir pistas falsas, influir en causas judiciales y desarrollar operaciones psicológicas de prensa para sembrar confusión en determinadas audiencias. Primero se hacía la difusión periodística constante donde comunicadores reforzaban el contenido de las “carpetas” con la información obtenida de forma ilegal (Daniel Santoro del diario Clarín es el caso más resonante), y luego la Justicia aprovechaba la situación que se suscitaba para acusar a los involucrados, que en realidad habían sido elegidos con anterioridad. 5) La causa que administra el juez Ramos Padilla contiene una serie de comunicaciones en las cuales D´Alessio refiere a vínculos con agencias de inteligencia, la DEA entre ellas; define como “extracción de personas” a la acción de secuestrar, cambiar identidad o permitir la fuga de ciertos individuos, y también hay información sobre el envío de valijas diplomáticas a ser enviadas el Estado de Maine, en Estados Unidos. La diputada Nilda Garré intervino en la exposición de ayer y aclaró que en ese estado yanqui funciona un centro de recolección de información que pertenece a la (NSA), un organismo que no es controlado por la Justicia y que se usa para concentrar y analizar los datos sobre seguridad estratégica del país del norte. 6) Debido a la gran cantidad de indicios que se encontraron en el domicilio de D´Alessio, entre aparatos tecnológicos, documentos y armamento, el juez Ramos Padilla solicitó de manera formal a la delegación diplomática de Estados Unidos que diga si el falso abogado forma parte de alguna agencia de inteligencia de ese país. La embajada aún no emitió ninguna respuesta al requerimiento.