El asesinato nuestro de cada día

El asesinato nuestro de cada día

Un grupo de chicos, entre los cuales uno tiene 14 años, habría asesinado a otro joven de 24 para robarle un celular. El Estado, o sea todos, sigue ausente hace años.

Guía en La Pampa ya se ha referido al flagelo de la inseguridad y todo lo que conlleva para el deterioro de una sociedad que sus gobernantes no aborden el tema de la manera más integral posible. Lamentablemente, el devenir cotidiano de este bendito país nos hace reflexionar nuevamente sobre esta problemática. Un joven de 24 años y su amigo salieron el pasado martes a la madrugada a dar una vuelta caminando por su barrio en Isidro Casanova, partido de La Matanza. En una esquina se acercó un auto de donde bajaron tres muchachos que les robaron los celulares, uno se lo dio pero el otro, de nombre Leandro Porcet, se resistió y le pegaron un tiro. Leandro llegó con dos heridas de bala en el abdomen a un hospital local, pero según los médicos de guardia arribó sin vida. Ayer miércoles fueron atrapados los sospechosos. Se trataría de un chico de 18 años, otro de 20 y un menor de 14. Otra noticia más de asesinato entre personas que pertenecen a la clase popular (Leandro era empleado en una empresa metalúrgica), y que deja en evidencia la ausencia total del Estado. En nuestro país nunca se diseñó una política a largo plazo y consciente para solucionar el grave problema de los robos y homicidios. El Gobierno Nacional actual, y otras gestiones también anteriormente, recurren al discurso de la mano dura para prometer bajar la delincuencia, pero se sabe que eso nunca resultó. Además, no se puede mandar a la policía que asesine porque sí, un policía no es un asesino, su trabajo es otro: debe prevenir, cuidar, ayudar y actuar según el contexto y la peligrosidad. Pero a un amplio sector de la sociedad argentina le gusta esa idea, de que otros salgan a matar para que ellos estén seguros y tranquilos en sus casas. Aunque cuando se trata de los reclamos docentes por un sueldo digno o de los trabajadores para que no los echen sin razón; miran para otro lado. Será muy difícil solucionar el flagelo de la violencia si los dirigentes políticos no atacan el tema de forma transversal y más allá de los gobiernos que se sucedan. Es primordial desarrollar políticas que incluyan a todos los jóvenes en el sistema educativo, que se les brinden oportunidades de realizar actividades culturales y deportivas para sacarlos de la calle. Por otro lado, también es fundamental que haya fuentes de trabajo y que no existan más niños que se crían con padres desempleados o que observan cómo su familia se desloma laburando y nunca sale de la pobreza…eso puede llevar a pensar que el trabajar no sirve. Mientras sigamos teniendo gobernantes que piensan la inseguridad y la exclusión social con una visión electoralista, y un sector de la sociedad que se siga creyendo el verso de la política tolerancia cero, seguiremos estando muy lejos de conseguir un progreso social como país y continuaremos leyendo noticias donde un joven mata a otro joven por un celular.