Un trabajador que tiene a la política como su verdadera pasión

Un trabajador que tiene a la política como su verdadera pasión

Es concejal en un municipio bonaerense pero también trabaja como mecánico.

Situaciones muy difíciles de ver por estas tierras argentinas es lo que se da en la localidad de Escobar, donde un hombre que desempeña su labor de concejal también trabaja como operario en una terminal automotriz de Pacheco. Se llama Gabriel Ibarra y, según el Diario Popular, es un ferviente militante católico y peronista desde su adolescencia. Ingresó a la política partidaria hace cinco años y ante la renuncia de un edil de Escobar en diciembre de 2017, pasó a ocupar una banca en el Concejo Deliberante local por el Frente Renovador. Se podría decir que es un ejemplar único en su especie porque en el momento que debió asumir su cargo público lo hizo, pero sin abandonar su trabajo en el sector privado. Por si fuera poco, antes de asumir su banca, Gabriel tenía otra ocupación laboral que sí tuvo que dejar de lado. “Tuve que dejar mi tercer trabajo como maestro mayor de obras, por dos motivos: evitar suspicacias (podrían decir que me aprobaban una obra por mis relaciones políticas) y porque el día tiene solo 24 horas”, fundamentó el hombre. Nació y se crió en Escobar en el seno de un hogar humilde y además de ser peronista desde siempre, muy temprano en su vida también abrazó la Doctrina Social de la Iglesia. Expresa admiración por el Papa Francisco y su magisterio en favor de los humildes, está casado hace 13 años y tiene una hija. Después de militar por muchos años, tanto en el gremialismo, en la agrupación Acción Católica, como en partidos políticos, Gabriel tuvo la oportunidad de cumplir su sueño de trabajar de manera más directa por el bienestar de sus vecinos, como siempre había querido. “Lo mejor de ser concejal es que me siento más útil, que puedo hacer más cosas por mis vecinos. Eso me motiva para querer hacer mucho más”, relató. También admitió que le gustaría llegar a ser intendente, y así podría darse un hecho casi inédito podríamos decir en la historia de nuestro país: que un trabajador llegue a ser máxima autoridad del lugar que lo vio nacer y crecer. Un gran ejemplo que debería ser seguido por todos los dirigentes políticos, si en verdad quieren estar cerca de la gente y saber lo que siente el ciudadano de a pie.