Un estudio derriba mitos sobre los extranjeros en Argentina

Un estudio derriba mitos sobre los extranjeros en Argentina

“Que nos vienen a sacar el trabajo”, “que son delincuentes”, “que usan nuestros hospitales y universidades gratis”, “que no pagan impuestos”, son algunas de las ideas instaladas que no son ciertas.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) realizaron un estudio sobre la situación de los inmigrantes en Argentina y concluyeron, entre otras cuestiones, que “en años recientes, los inmigrantes pagaron más en impuestos de lo que generaron en gastos gubernamentales”. En nuestro país viven 2.100.000 de inmigrantes (sin contar la nueva llegada de venezolanos, ya que el informe se elaboró con datos de hasta julio de 2018). El 30,5% proviene de Paraguay, el 19,1% de Bolivia, el 10,6% de Chile, el 8,7% de Perú, el 8,2% de Italia; luego también los hay de Uruguay, Brasil, Alemania, España, Francia, Siria, Corea, China Japón, Taiwán, entre otros. Al contrario de lo que sostiene el imaginario común de nuestra sociedad, que se basa en prejuicios y desconocimiento, los extranjeros que habitan Argentina generan alrededor del 4,1% del Producto Bruto Interno (PBI). Este dato es muy fuerte porque se debe tener en cuenta que ellos mismos solamente representan el 4,6% de la población. Y este aporte no llega a ser mayor debido a que “los inmigrantes trabajan más a menudo en sectores donde el promedio del valor agregado por trabajador es menor y en algunos casos ganan menos que los trabajadores autóctonos”. El 60% de ellos se desempeña en el sector de la construcción, tareas domésticas, industrias, y en ventas y reparación de vehículos. “Lo que ocurre con los inmigrantes es muy claro: vienen esencialmente a trabajar. En la mayoría de los casos por razones forzadas, porque no tienen oportunidades en su país o porque su país está en crisis. Eso los hace más productivos”, explicó Guillermo Dema, especialista regional en Migración Laboral de la OIT. Así, se derriba el mito de que los extranjeros ocupan puestos de trabajo que podrían estar en manos de argentinos. “No parece que los índices de empleo y los ingresos de los nacidos en el país sean más bajo en los grupos de competencia con gran proporción de personas nacidas en el exterior, que en los grupos con pocas de estas personas”, considera el estudio citado. Además, esta idea errónea se sustentaría en los pocos casos negativos existentes al respecto. Otra mentira que circula es que no pagan impuestos, pero el informe estableció que, en la mayoría de los casos, la contribución económica de la inmigración en Argentina es neutra o positiva. “La suma de los pagos de impuestos de los inmigrantes menos el cálculo de gastos que el gobierno realizó en ellos es igual a su actual contribución fiscal neta”, afirma el estudio de la OIT y la OCDE. También remarca que si se descuentan los gastos que le generan al Estado nacional, los inmigrantes pueden llegar a alcanzar una contribución fiscal neta positiva de $ 2.301 por persona a valores de 2013. En términos actuales, significaría una suma mayor a los $13.000. Lelio Marmora, director del Instituto de Políticas de Migraciones y Asilo de la Universidad de Tres de Febrero, puntualizó sobre las inmigraciones más recientes que el estudio no abarca. “La formación de quienes están ingresando al país es en promedio superior a la media que tienen los argentinos. Ocurre lo mismo con los peruanos. De los venezolanos que llegaron al país, 14.000 son ingenieros. Y por lo menos 1.000 están especializados en petróleo. Muchos de ellos ya trabajan en Vaca Muerta. Y todo esto ocurre mientras Argentina tiene un déficit de ingenieros y apenas forma 54 ingenieros en petróleo por año”, indicó el sociólogo. En referencia a la idea de que la gente de otros países colapsa nuestros hospitales públicos hay números que echan por tierra este pensamiento equivocado: “sólo alrededor de un 4% de quienes acudieron a ser atendidos corresponde a miembros de la población migrante sudamericana”, señala el documento. Tampoco nuestras cárceles están atestadas de extranjeros. Sólo un 6% de los presos en nuestro país son de otras naciones y esta relación se mantiene sin variar desde el 2005, o sea, hace 13 años. No es un dato menor si lo comparamos con la cantidad de presos argentinos que hay en cárceles de España: allá, la tasa de reos argentinos es 159% más alta que la de extranjeros acá.