Cada pampeano que sale de la provincia es un representante

Cada pampeano que sale de la provincia es un representante

Dos personas oriundas de La Pampa fueron escrachadas por ciudadanos salteños luego de dañar con aerosol piedras de un cerro.

La inscripción dejada con aerosol de color blanco en uno de los cerros de la zona de la laguna de Brealito, en provincia de Salta, dice: “Laura y Alexis, Realicó - La Pampa”. La imagen se difundió entre los habitantes norteños, quienes expresaron su enojo por la actitud de los pampeanos a través de las redes sociales. Algunos de los mensajes fueron los siguientes: “Esperamos que su visita haya sido corta y aprendan a cuidar los lugares que son visitados con amor y respeto. Sus nietos se lo agradecerán, si es que no aprenden del mal ejemplo. No regresen más”, escribió una mujer. “Habría que buscarlos. Así limpian con la lengua por arruinar un patrimonio natural”, propuso un hombre. “¿Con que necesidad? ¿A quién le importa que ellos visitaron ese lugar? Ganas de hacer daño nada más”, se preguntó una joven. La indignación de parte de la comunidad salteña es totalmente entendible. La laguna de Brealito está rodeada por los cerros Luracatao y Del Refugio, en sus alrededores hay una gran cantidad de pinturas rupestres e integra el circuito de los Valles Calchaquíes. Es fundamental entender que cada pampeano que visita otra provincia se convierte en un representante de La Pampa, le guste o no, lo haga en carácter de funcionario público, turista o por un viaje laboral. Además, hay una premisa primordial para no hacer lo incorrecto y es que no se debe hacer a los demás lo que no le gusta que le hagan a uno. ¿Qué pensarían esos tal Laura y Alexis si alguien viene de otro lado y daña la tumba de Mariano Rosas en Loventuel, o el castillo de Pedro Luro o escriben alguna piedra del Parque Nacional Lihuel Calel? Seguro no les gustaría, y a ninguno de nosotros los pampeanos tampoco. Pero más allá de donde están ubicados los patrimonios y atractivos culturales y/o naturales, lo importante es saber disfrutarlos y cuidarlos como es debido, sin importar de donde sea uno y a donde se encuentre en determinado momento. Son una prueba viviente de lo que somos como país, de las creencias, costumbres, organizaciones sociales de nuestros antepasados y también un recordatorio de lo rico y diverso que es la naturaleza de Argentina.