Los jubilados no tienen respiro

Los jubilados no tienen respiro

Cambiemos eliminó el reintegro del 15% del IVA para los que hacían compras con tarjeta de débito.

Una ley que estuvo vigente hasta el 31 de diciembre pasado y beneficiaba a sectores vulnerables de nuestro país al devolver el 15% del IVA cuando realizaban compras con tarjeta de débito no fue prorrogada por el gobierno de Mauricio Macri y así se eliminó esta ventaja. Las personas que alcanzaba esta normativa eran jubilados y pensionados que cobran el haber mínimo, beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo y del Plan Progresar, trabajadores de servicio doméstico y aquellas que tuvieran pensiones no contributivas menores a la básica. Esta medida ya se veía venir. El monto máximo que se reintegraba era de $300, y estaba congelado desde el 2016. La maniobra realizada por el Ministerio de Hacienda, a cargo de Nicolás Dujovne, fue ir licuándolo en relación al nivel de inflación y luego lo eliminó. En los últimos meses el macrismo ha venido atacando a los sectores más desfavorecidos de la sociedad con este tipo de decisiones que los perjudican directamente, y además son los que más sufren la inflación. A fines de 2018 se quitaron las tarifas sociales para la luz y el gas, congelaron el subsidio para la garrafa social y para el Plan Progresar, y empezaron a enviar cartas documento a los beneficiarios de pensiones por discapacidad donde se los intima para que actualicen sus datos médicos en un nuevo sistema digital en el plazo de 60 días. El problema está en que la mayoría de los establecimientos sanitarios públicos del país no están en condiciones de facilitar dicho sistema. Sin embargo, si los discapacitados no cumplen con este requisito en el periodo estipulado se les suspenderá el pago de la pensión no contributiva por invalidez laboral. La crisis inflacionaria que está atravesando el país es histórica; presenta niveles que no se sufrían desde el año 1991. La misma le sirve a Macri para cumplir con las exigencias de déficit cero que pide el FMI a cambio de seguir prestando dinero y para recortar los ingresos de las clases medias y bajas en términos reales sin tener que enfrentar una resistencia mayor que la que hubiera ocurrido con un recorte en montos nominales, tal como hizo la Alianza de Fernando de La Rúa entre 1999 y 2001, cuando la Convertibilidad llegaba a su fin.