Además de Mac Allister, el gran perdedor fue la política

Además de Mac Allister, el gran perdedor fue la política

Para los analistas ganó Cristina y perdió Macri, pero también fue una derrota por la poca cantidad de gente que fue a emitir su voto.

Daniel Kroneberger derrotó en la interna del Frente Cambiemos La Pampa a Carlos Mac Allister por una diferencia inesperada: 65,65% para el radical, contra 34,35% para el candidato de Macri. Luciano Di Nápoli, de Unidad Ciudadana, también ganó su interna correspondiente y venció a Jorge Lezcano por una mínima diferencia. 32,62% para el referente de La Cámpora y 31,78% para el diputado provincial. Todos los medios, ya sean provinciales como nacionales, repararon en que se trató de una victoria de Cristina y una derrota de Macri. No obstante, hay un dato que también dice algo importante. La participación de la gente fue muy baja, principalmente entre los independientes. Las elecciones no eran obligatorias, pero no deja de preocupar el desinterés de la sociedad para ir a elegir a sus representantes. En este contexto, la situación favorece al PRO y la clase social que representa que históricamente ha buscado que el pueblo se aleje de la política, descrea de ella y lo vea como algo sucio, inmoral o indigno. Lamentablemente ese objetivo lo vienen cumpliendo actualmente. Cada vez es más común escuchar a mucha gente, del sector medio o bajo, renegar de los dirigentes políticos, sean del partido que sean, con expresiones del tipo “son todos iguales”, “se meten en política para llenarse los bolsillos”, “no sirven para nada”, y demás. El mundo político tiene sus miserias, como todo ámbito, pero también posee sus virtudes. Al igual que en toda profesión, hay individuos que hacen su trabajo a conciencia y siendo responsables socialmente, y hay otros que están ahí persiguiendo intereses personales o directamente sin hacer nada. Lo fundamental es saber que la realidad únicamente puede ser cambiada por medio de políticas públicas, no existe otra manera de mejorar la calidad de vida de una comunidad o de conseguir el desarrollo de una nación. Ni el arte, ni la caridad, ni ningún otra actividad o iniciativa tienen el poder que detenta la política para cambiarlo todo. Por eso, no hay que caer en la incredulidad ni creer que la meritocracia es la que define los merecimientos. Obvio que es importante trabajar, estudiar, ser un buen ciudadano pero eso tiene un límite si no está el Estado y los políticos acompañando. Macri y la clase social que representa quieren convencernos disimuladamente de que la política no sirve, no hay que darle el gusto. Por lo menos tendríamos que ir a votar, no participemos en política si no queremos, pero si no vamos a elegir a nuestros dirigentes y dejamos que otros lo hagan por nosotros; después a no quejarse.