Sin lugar para las empleadas domésticas

Sin lugar para las empleadas domésticas

Las mujeres que trabajan en las casas del country Nordelta cortaron calles para protestar porque sus patrones pidieron a la empresa de transporte del lugar que no las dejen viajar junto a ellos.

Las trabajadoras domésticas del barrio Nordelta, en la localidad de Tigre, denunciaron discriminación por parte de los habitantes de dicho espacio porque se enteraron que hicieron una juntada de firmas para pedirle a la empresa que realiza los traslados en el emprendimiento inmobiliario que no las dejen viajar junto a ellos en los mismos colectivos. A raíz de ello, las mujeres explicaron que deben esperar transportes destinados exclusivamente para ellas pero que tardan más de 40 minutos en pasar y que muchas veces llegan atestados de gente. “Compañeras han escuchado a sus patronas decir que no querían viajar con nosotras por nuestra forma de vestir, porque hablamos mucho de nuestra vida cotidiana, porque algunas hablan guaraní y porque tenemos mal olor”, habría declarado una de las empleadas al diario Página 12, quien pidió reserva de su identidad por miedo a perder su trabajo. La empresa prestataria del servicio se llama MaryGo y sólo sus combis pueden entrar a Nordelta, desde donde luego salen hasta la avenida 197, donde las trabajadoras toman los colectivos de línea para llegar a sus casas. Hay otras combis que van de Nordelta a Capital Federal y son las que toman los que viven en el barrio, aunque las empleadas también podían subirse a una de estas si querían, pero hace unos meses eso cambió tras la exigencia de los vecinos para que empleadas y patrones viajen por separado. Las mujeres que brindaron su testimonio al medio porteño graficaron con ejemplos el desprecio que sufrían por parte de sus patrones en los traslados de las combis, desde mirarlas con mala cara o poner un bolso o cartera en el asiento de al lado para que no se pudieran sentar. Asimismo, los choferes de la empresa empezaron a poner excusas ridículas para no llevarlas en las combis donde van los vecinos de Nordelta, como que no podían viajar paradas, pero en realidad fue un pedido de los propietarios para que no les falte asiento a ellos. Además, la compañía MaryGo redujo sensiblemente la frecuencia de los micros internos que empezaron a pasar, a veces, con intervalos de una hora y media, mientras que los que usan los dueños de las viviendas pasan cada 15 minutos. El pasado 7 de noviembre, un grupo de las trabajadoras, después de que pasaran cuatro combis y ninguna las levantara, decidieron cortar la calle para visibilizar su reclamo. La situación fue solucionada debido a la promesa de que enviarían combis, pero durante la duración de la misma, las mujeres recibieron insultos y amenazas de algunos vecinos de Nordelta. “Este acto de segregación no demuestra más que lo que ya sabemos. Les molesta que las mujeres viajen en sus micros, pero no les molesta que suden lavando sus pisos, limpiando su mugre, criando a sus hijos, a cambio de salarios de miserables”, manifestó una de las trabajadoras.