Cambió el presidente de la Corte Suprema pero todo sigue igual

Cambió el presidente de la Corte Suprema pero todo sigue igual

Carlos Rosenkrantz ya nombró algunos familiares suyos en el Poder Judicial, mientras otros empleados del lugar piden dejar de estar como contratados.

El nuevo presidente de la Corte Suprema de Justicia, que asumió hace poco tiempo, ya se tomó atributos que le corresponden a su cargo y nombró a dos familiares para que trabajen dentro del máximo órgano judicial. Primero el elegido fue el novio de su hija Julia, llamado Ignacio Gamond, quien pasó a desempeñarse en la Dirección de Sistemas de la Corte. Algunos rumores indicarían que el hombre va a ser trasladado, sin embargo, a la oficina de escuchas judiciales, espacio estratégico a la hora de pinchar teléfonos para las investigaciones…y no tanto. Rosenkrantz también designó a su sobrino, Mateo Sander, en la obra social del supremo tribunal. Estas maniobras que benefician a los suyos, también fueron perpetradas por la jueza Elena Highton de Nolasco que tomó la determinación de poner nada menos que a su hija como Secretaria de Relaciones de Consumo, puesto por el cual cobra $250.000 mensuales. Por el contrario, el gremio de los judiciales está a punto de llevar adelante un paro de 36 horas en reclamo por la no efectivización de los trabajadores contratados. Hubo sí dos contratados que fueron pasados a planta por esta gestión de Rosenkrantz y son el abogado Thury Cornejo y el periodista Ariel Neuman. El primero empezó con un contrato por un rango de juez y en dos años ya reviste como camarista, en tanto que Neuman pasó de cubrir el G20 a ser designado Director de Comunicaciones, cargo por el que cobra $200.000 por mes. Al igual que los funcionarios del gobierno de Cambiemos, en la Corte Suprema de Justicia también se perpetúa esta costumbre nepotista de favorecer a familiares y amigos con puestos en la función pública.