La hora de la cena puede llegar a ser fundamental para prevenir el cáncer

La hora de la cena puede llegar a ser fundamental para prevenir el cáncer

Un estudio reciente analizó la incidencia que tiene el momento en que las personas se alimentan a la noche con la posibilidad de desarrollar cáncer.

Las personas que cenan antes de las 21 hs. o por lo menos dos horas antes de irse a dormir tienen menos probabilidades de desarrollar cáncer de mama o de próstata que aquellas que comen pasadas las 22 hs. o inmediatamente antes de irse a acostar. A esta conclusión llegó un estudio médico realizado en España que evaluó a 621 pacientes de cáncer de próstata, 1.205 de cáncer de mama y a 2.193 sin ninguna de estas enfermedades. Los investigadores indagaron sobre el estilo de vida, los hábitos alimenticios, preferencias por el día o la noche, momentos en que comían, costumbres de sueño y el cumplimiento de las recomendaciones de prevención del cáncer, como consumo de alcohol y actividad física. El 27% de los enfermos de cáncer de mama dijo haber seguido las recomendaciones de prevención contra un 31% del grupo de las personas “sanas” que hizo lo mismo. Se dieron resultados similares en el caso del cáncer de próstata. Sus hábitos y comportamientos de cuando se enteraron del diagnóstico de cáncer o en la época anterior a recibir la mala noticia, también fueron motivo de pregunta durante el estudio de los casos. El doctor Manolis Kogevinas, profesor investigador en el Instituto de Salud Global de Barcelona y uno de los autores del trabajo, explicó que “los mecanismos no están claros, nosotros no solo los humanos sino todos los organismos vivos, nos hemos desarrollado a lo largo del tiempo para funcionar de manera diferente tanto de día como de noche". Los resultados de este nuevo análisis coinciden con estudios anteriores. Según Catherine Marinac, investigadora del Instituto del Cáncer Dana-Farber, sostiene que alimentarse en sintonía con el reloj biológico del cuerpo puede llegar a reducir la posibilidad de reincidencia de cáncer de mama en aquellas personas que ya lo padecieron. "La interrupción del reloj corporal y la capacidad reducida para procesar la glucosa son posibles factores mecánicos que vinculan la alimentación a altas horas de la noche con el riesgo de cáncer", fundamentó.