LA HISTORIA DE UN PUEBLO INCESANTE La localidad de Macachín es la cabecera del departamento Atreucó, fue fundada el 20 de noviembre de 1902 y se constituye en uno de los puntos más importantes del este provincial. La relevancia del pueblo no lo da solamente su ubicación geográfica dentro del trazado de caminos, ni tampoco la cercanía de una insoslayable fuente de recursos como son las Salinas Grandes, sino más bien la progresión urbana que permitió aprovechar los puntos anteriormente mencionados; situación ésta que viene a contramano del despoblamiento del que fueron víctima la mayoría de nucleamientos urbanos de La Pampa. GENESIS La fundación fue el resultado en que se tradujo la adquisición de la tierra por parte de Jorge Moore y Compañía, que al momento de imaginar un pueblo, destinó una superficie de un kilómetro cuadrado para la zona urbana. Una vez iniciada la vida como comunidad, en 1907 pasó a ser Comisión de Fomento con Antonio Crego como titular, hasta que cinco años después fue Municipalidad, correspondiendo el primer cargo de intendente a Pedro Pétriz. A veinte años de la Conquista, la fisonomía ondulada y desierta del suelo macachinense, comenzó a variar. Es que a la primera ola de pioneros, la sucedió otra con los inmigrantes europeos como nuevos pobladores, quienes metieron las manos en la tierra y la pusieron a producir. Se inició la revolución del arado, con los italianos y españoles a la cabeza, y en Macachín -particularmente- los vascos, como hoy en día, fueron protagonistas. Estos inmigrantes se encontraron con un suelo cimbreante propenso a los ojos de agua y con una gran amplitud térmica. Es de recordar los 45,8 grados centígrados registrados en enero de 1953, y como contrapartida, los 13 grados bajo cero a los que descendió el mercurio en junio de 1955. LA SAL Y CALFUCURA En la época colonial, la sal era traída desde Cádiz, España, resultando el costo del viaje superior al del producto. El sulfato de sodio se utilizaba para múltiples propósitos, como por ejemplo para la conservación de los productos cárnicos en forma de tasajos, el curado de los cueros para evitar su apolillamiento, y para el sazonado de los alimentos, entre otros. Es entendible, entonces, que el descubrimiento de las Salinas Grandes resultó más que providencial. Así se comprende la organización de las enormes expediciones en busca de la sal necesaria, en vistas de una industria cada vez más próspera: la de los saladeros. Las salinas estaban dominadas por los indios voroganos de Rondeau, adonde llegaron mercaderes araucanos desde Chile, quienes en 1835 sometieron a los anteriores dominadores. Las Salinas fueron a partir de allí el epicentro de la Dinastía de los Piedra, cuyo máximo exponente fue el gran cacique Calfucurá, con quien había que comerciar puesto que reinó hasta que se le acabó la vida, en 1873. En 1910, con el blanco ya instalado y con Macachín cumpliendo ocho años de vida, un levantamiento agrario tuvo por epicentro la localidad a raíz de las malas condiciones laborales del campesinado. Para reprimir a los trabajadores en huelga, el Gobierno central mandó policías en tren desde Bahía Blanca. La protesta tuvo eco en Colonia Inés y Carlota, Uriburu y Anguil. VIAS Históricamente Macachín, y toda la zona de influencia, registró buenos índices de producción. Casi siempre tuvo dignos rindes en el agro y más que aceptables cifras ganaderas. Pero no son los únicos recursos, ya que el ejido de la localidad alcanza a las Salinas Grandes. Luego de la Conquista y con la nueva organización institucional, las salinas quedaron bajo jurisdicción de la estación Hidalgo, pero más tarde pasaron a depender de la administración Macachín. No es de desconocer que la producción salinera pampeana tiene relevancia nacional e internacional. Para mover la gran producción de este insustituible mineral, tuvo fundamental importancia el trazado ferroviario que parte de Doblas, al oeste, hace escala en Atreucó, Hidalgo y Rolón, y continúa hacia la provincia de Buenos Aires. El mismo recorrido desanda la ruta provincial N°18 que se cruza, en Macachín, con la N°1. "Macachín eterno", "El Macachín" y "El Sauce" fueron los nombres con que se conoció al poblado. El macachín es el nombre mapuche de varias especies de un vegetal que tiene hojas compuestas similar al trébol. Posee flores amarillas y rosadas, raíces suculentas y comestibles, que dejan un sabor dulce y ligeramente ácido en el paladar, y se emplea para mitigar la sed. Habitualmente Macachín cuenta con 4.554 pobladores.